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La enfermedad diabética constituye uno de los problemas sanitarios de mayor trascendencia, tanto por su extraordinaria frecuencia, como por su enorme repercusión social y económica.
Cabe recordar que la diabetes es la primera causa de ceguera en muchos países. La mitad de las amputaciones de miembros inferiores realizadas son consecuencia de la diabetes, ésta aumenta entre 2 y 6 veces la frecuencia del infarto de miocardio y por encima de 10 veces la de trombosis cerebral.
Uno de los problemas más temidos, por lo que afecta la calidad de vida de los diabéticos, es la aparición de ulceras en los pies como secuela de dos de las complicaciones crónicas más habituales de esta enfermedad, la neuropatía periférica y la insuficiencia vascular.
Los problemas del pie diabético originan unas 60.000 amputaciones mayores al año en países como Estados Unidos, con un costo anual de unos 200 millones de dólares. El promedio de hospitalización suele ser muy alto, unos 22 días. La tercera parte de los diabéticos que ingresan en un centro hospitalario lo hacen por presentar vasculopatías en miembros inferiores el 10% cuando se les descubre la enfermedad ya tienen instaurada la enfermedad vascular oclusiva. El diabético es cinco veces más propenso a lesiones isquémicas en los pies y casi un 70% de las amputaciones que se hacen en un hospital son en diabéticos.
Todos estos datos nos hacen reflexionar sobre la importancia y repercusión social que tiene esta enfermedad que no es de fácil solución, las cifras hablan por si solas.
Tratamiento
Por ello el tratamiento de la ulceración del pie diabético bajo nuestro punto de vista, debe orientarse inicialmente contra su causa. Los estudios han indicado que el ozono es eficaz en situaciones de isquemia e infección. Estimamos que el tratamiento debe orientarse ha:
 | Aliviar la presión plantar. |
 | Desbridar la ulcera con regularidad, con la eliminación de todo el callo y el tejido no viable formado alrededor de la ulcera. |
 | Lavar la herida con agua ozonizada y aplicación local de ozono en bota. |
Este tratamiento se realiza diariamente, complementado con insuflaciones rectales de ozono.
Un estudio realizado por los Drs. José I. Fernández, Carmen Piña y Bertha Morales, con 1153 pacientes por diferentes patologías angiológicas, en el hospital Universitario Celestino Hernández Robau, Villa Clara, Cuba, utilizando esta técnica en el periodo de un año, demostró una disminución significativa en el número de amputaciones, una mejor y más rápida cicatrización de las lesiones ulcerosas, así como la curación de las linfangitis.
El estudio evaluó el resultado del tratamiento como satisfactorio en más del 80% de los pacientes tratados, con una disminución marcada del número de ingresos y del promedio de estadía en estos pacientes.
Los resultados obtenidos por investigadores en diversos países están indicando los efectos alentadores obtenidos tras la aplicación de esta terapéutica en el campo de la Angiología.
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