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Hoy en día - y dentro del contexto del crecimiento de la población - la migración, la facilidad y rapidez de viajar y desplazarse geográficamente, han hecho que el virus de la hepatitis viaje y se expanda globalmente a cualquier territorio.
Se calcula que hay 500 millones de personas infectadas en el mundo, y que un 2% de la población española está infectada, aunque la mayoría son portadores sanos del VHC.
La transmisión más común de la hepatitis C es mediante la transfusión de derivados sanguíneos o la toma de drogas por vía venosa. El riesgo de transmisión sexual es muy bajo.
Síntomas
La infección por VHC cursa en los primeros años sin síntomas, y es frecuente que se descubra por casualidad tras un reconocimiento rutinario. En el análisis, se detecta una elevación de las transaminasas. Una investigación posterior determinará si su causa es una hepatitis B, o una C.
Sólo cuando se ha desarrollado la infección se producen los síntomas. El más frecuente de ellos es el cansancio, que puede ser importante. Un 20% de los infectados desarrolla una cirrosis hepática tras 20 años, y un 5% evoluciona hacia un carcinoma hepato-celular que no sobreviene antes de los 30 años de evolución de la enfermedad. Ahora bien, si el paciente presenta el sistema inmunológico afectado, el curso de la infección puede ser más agresivo, y las complicaciones podrían arribar en periodos más breves.
Tratamiento
Hoy por hoy la ciencia no dispone de medidas terapéuticas resolutivas; no hay un tratamiento eficaz para la hepatitis C. La única línea de tratamiento existente es el Interferón y el Ribavirin, que tienen significativos efectos adversos sobre el paciente. Por otro lado el Interferón está contraindicado en muchos pacientes con disminución de sus leucocitos, plaquetas, con descompensación hepática, infección por VIH, embarazo, depresión del sistema inmunológico, etc. Aunque ante la probabilidad de desarrollar patologías graves del hígado el tratamiento con Interferón se justifica.
Aunque se ha investigado mucho y se ha conseguido una vacuna contra la hepatitis B, no existe todavía una contra la hepatitis C.
¿Cómo actúa el Ozono en la hepatitis aguda o crónica?
El ozono tiene conocidas y demostradas propiedades antivirales.
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Oxida la cubierta lipídica del virus.
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Modifica la estructura del virus impidiendo la unión a su receptor. De esta forma inhibe o mejor dicho impide la infestación de una nueva célula.
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Estimula la producción de leucocitos y la producción de citokinas, reforzando de este modo el sistema inmunológico.
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Aumenta la producción de interferón y factor de necrosis tumoral necesario para controlar la infección y el cáncer.
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Incrementa la eficiencia de sistema enzimático antioxidante, el cual controla el exceso de radicales libres en el organismo.
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Aumenta la disociación del oxígeno y la hemoglobina, incrementando la entrega de oxígeno de la sangre a las células, por tanto favorece la oxigenación de las células.
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Aumenta la distensibilidad de la membrana del glóbulo rojo mejorando su flexibilidad y efectividad. |
¿Cómo se administra el tratamiento con ozono?
Se realiza por insuflación rectal. Se trata de un pequeño enema de gas, que se absorbe por el sistema hemorroidal, vena porta, accediendo de este modo al hígado.
¿Cuánto dura el tratamiento?
Alrededor de dos meses con una frecuencia de 3 veces en semana. La persona deberá seguir bajo control hasta los 6 meses.
¿Tiene el tratamiento algún efecto secundario?
Las investigaciones relizadas no han detectado ninguno. El tratamiento se realiza de forma ambulatoria y el paciente puede continuar perfectamente con su vida cotidiana.
¿Está reñida la ozonoterapia con el tratamiento de Interferón?
No, de hecho existen varios estudios en donde se han simultaneado ambos tratamientos, como también hay investigaciones en donde sólo se ha utilizado la ozonoterapia con resultados positivos.
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